Trajes tradicionales

Un viaje en el tiempo por las raíces españolas

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Sevillanas durante la feria de abril

Origen historiográfico

En el siglo XVI, España estaba a la vanguardia de la moda.

El estilo español marcaba las tendencias en el mundo entero y la ropa tradicional era conocida por todos por su elegancia. En la medida en la que la España de esa época crecía, sus ropas y su forma de vestir se hacían más famosas por toda Europa.

Estuvo muy influenciadO por la cultura árabe, ya que estuvieron en la Península Ibérica desde el 711 hasta el 1492. Consecuencia de esto, la ropa tenía muchos bordados en oro y en plata, se empezaron a utilizar las joyas como botones y como adornos, perfumes para tapar el resto de olores, etc.

A día de hoy, la ropa tradicional española se utiliza en contadas ocasiones como eventos especiales, ferias, fiestas en honor a algún santo, corridas de toros, desfiles… Cada región de España tiene sus propios vestidos tradicionales, pero las piezas que más se utilizan o las más comunes son la mantilla, la peineta y el chaleco.

Españolas vestidas con la mantilla tradicional

Aspecto comunicativo

Al igual que la arquitectura y la comida de una etnia o región ayudan a conocer su historia, costumbres, clima, creencias y sistema social, la indumentaria también lo hace.

El atuendo de cualquier pueblo, junto a su bisutería y pintura corporal, reflejan diversidad, pero también lo parecido que somos los seres humanos en nuestro deseo de embellecernos, ser admirados y conmemorar momentos vitales significativos.

Tal y como decía el psicólogo y teórico de la comunicación Paul Watzlawick: «Es imposible no comunicar», y es que hasta un collar de de colores tiene sus propios códigos que, al descubrir cómo interpretarlos, son capaces de expresar estatus, estado civil o pertenencia a un grupo».

Trajes tradicionales por Comunidad Autónoma

Comunidad de Madrid

Los chulapos y chulapas salen a las calles para rezar a San Isidro. La mujer lo hace con un vestido ceñido con volantes en la parte baja, un mantón y un pañuelo blanco en la cabeza, con su respectiva flor.

La vestimenta masculina consta de unos pantalones oscuros, camisa blanca, chaleco con un clavel y un pañuelo blanco.

Andalucía

Aunque tendremos que generalizar en este primer caso, la vestimenta común es el traje de flamenca, o traje de gitana. Así lo usan las mujeres, con un vestido largo, entallado y con volantes. Los accesorios más comunes son la flor, la peineta y el mantón.

En el caso de los hombres, visten un pantalón, camisa blanca, chaquetilla corta, faja y un chaleco, acompañados de un sombrero cordobés.

Aragón

Llamados baturro y baturra, cuentan con el modelo de diario y el de gala. El de la mujer llena una falda de algodón que cubre un refajo, un delantal, una blusa blanca y un mantón.

En el caso de los hombres, lucen un pantalón negro corto hasta la rodilla, camisa blanca, chaleco y faja. En la cabeza lucen un pañuelo de cuadros.

Galicia y Asturias

Tal y como explica Viajejet, ambas comunidades cuentan con vestimentas muy similares. El traje típico de Galicia es el que utilizaban los campesinos a principios del siglo XX. Las mujeres lucían una falda larga, un delantal o mandil negro, una blusa blanca, un chaleco y una capa negra cruzada en el pecho.

Por su parte, los hombres lucen una camisa blanca, chaleco, faja, calzones negros y un paño que va desde la rodilla hasta los pies.

Islas Baleares

El traje payés es el más típico. Las mujeres visten un jubón y faldones con enaguas y miriñaque. En la cabeza, una cofia. Los hombres llevan unos pantalones bombachos hasta las rodillas, o largos blancos, faja, camisa blanca con capa y sombrero o pañuelo.

Islas Canarias

El traje femenino está compuesto por una blusa blanca, jubón de color o bordado, falda larga a rayas y un delantal. La cabeza se la cubren con una mantilla o sombrero. Por otro lado, los hombres lucen una camisa blanca también con jubón o chaleco con pantalones hasta la rodilla y un fajín.

Cantabria

Es el traje montañés. La mujer vista una camisa de lienzo con mangas anchas, una saya larga con tiras de terciopelo, un pañuelo sobre los hombros y otro sobre la cabeza. El hombre lleva una camisa de lienzo, un chaleco, una chaqueta oscura, pantalones de paño y un ceñidor en la cintura.

Castilla La Mancha

Depende de la provincia a la que nos refiramos. Generalmente, hay dos: la de faena y la de domingo. En la de domingo, la mujer lleva un refajo o falda de paño, corpiño negro, delantal y mantón. Los hombres, una camisa blanca, chaleco, pantalón oscuro, chaqueta corta y cinturón.

Extremadura y Castilla y León

También cuentan con elementos comunes. En Extremadura, visten sayas, calzones hasta la rodilla, delantales y blusas blancas. En el caso de Castilla y León, se suele llevar una blusa blanca, saya de paño, delantal rectangular y dengue.

Los hombres lucen un pantalón de paño negro hasta las rodillas, medias, camisa de lino con mangas anchas, chaleco y fajín rojo.

Cataluña

La mujer, con una red de hilo para la cabeza, una camisa blanca, una mantellina para tapar los hombros, enaguas, falda, delantal negro y mitenes.

Los hombres, un gorro rojo y negro, camisa blanca, chaleco de terciopelo, faja, pantalón de terciopelo y alpargatas de esparto.

Comunidad Valenciana

Los falleros y las falleras lucen los trajes más típicos. Las mujeres con faldas estampadas, corpiños, delantal y manteleta. Los hombres, pantalón y chaqueta, camisa blanca y fajín.

La Rioja

El que más destaca es el de Albelda de Iregua. Los hombres lucen una camisa blanca, dos cintas de colores atadas a cada lado, cuatro cintas en los brazos y un pañuelo en el cuello. La mujer luce una camisa igual a la del varón con pantalones cortos hasta la rodilla con sus cintas de colores, además del fajín.

Región de Murcia

La mujer luce un corpiño, refajo o falda de color, camisa blanca, manto y delantal. Por su parte, el hombre viste una camisa, chaleco bordado, calzones, pantalones cortos y medias. Además de la faja roja y en los pies, las espardeñas.

Comunidad Foral de Navarra

El más común es, en el caso de los hombres, una camisa de lino blanco, chaleco cerrado, chaqueta, calzón oscuro y faja. En la cabeza, un sombrero de fieltro negro.

En el caso de las mujeres, lucen dos faldas. Una interior plisada y otra encima del mismo color. También llevan un justillo bordado y gargantillas o collares.

País Vasco

El baserritarra es el más típico. La vestimenta femenina luce enaguas, falda roja con tela negra o azul por encima, delantal negro, paño blanco y negro, manto, pañuelo y alpargatas.

En la vestimenta masculina, encontramos un blusón y pantalón del mismo color, camisa blanca, calcetines, cinturón y lo más importante: la txapela.

NOTICIA

MURCIA

El presidente de las peñas huertanas de la Región de Murcia, Juan Pablo Hernández, dice que los murcianos tienen que estar muy orgullosos de sus Fiestas de Primavera, ya que son las fiestas tradicionales de la ciudad y en el que todos los murcianos rememoran una época pasada.

Juan Pablo se muestra optimista ante el futuro y tiene la esperanza de que cada año la fiesta llegue a más personas de distintos lugares del mundo, y que sobre todo, los murcianos sigan con la tradición.

La ciudad este día se convierte en una singular Huerta en la que decenas de miles de personas de todas las edades se lanzan a la calle con la vestimenta regional. Ellos, con los zaragüelles, chalecos y monteras , y ellas con los bellos refajos, delantales y mantones.

Este día comienza temprano, con una ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta, patrona de la ciudad, frente a la fachada barroca de la Catedral. Por la tarde parte el desfile desde el barrio del Infante D. Juan Manuel y recorre el centro de la ciudad, obsequiando a todo el mundo con los productos típicos de la huerta de Murcia, como habas, morcillas y muchos más que llenan las carrozas. 

ANDALUCIA

El origen de la Feria de Abril datan en 1846 cuando los concejales José María Ibarra y Narciso Bonaplata tuvieron la idea de celebrar una feria anual de tres días de duración, que tendría lugar en el mes de abril y con un carácter mercantil para compra y venta de ganado. Fue la Reina Isabel II, el 18 de abril de 1847, en el Prado de San Sebastián, quién inauguró la primera Feria. Acudieron cerca de 25.000 visitantes.

La feria se convirtió con los años en uno de los festejos más significativos de la ciudad y cambió su carácter mercantil por el de fiesta social. Sólo interrumpida dos años durante la Guerra Civil, fue necesario trasladarla a su emplazamiento actual en en 1973 debido al alto número de visitantes. 

En la actualidad, los terrenos destinados al recinto ocupan 1.200.000 m2 y están divididos en tres zonas diferenciadas: El Real de la Feria, La Calle del Infierno y los aparcamientos. El Real se divide en quince calles con el nombre de una figura importante del toreo.

El sevillano durante la Feria, convierte la Caseta en su casa, en ella recibe y atiende a familiares y amigos y ejerce de anfitrión como si en ella estuviera.

En las casetas, espectacular y bellamente engalanadas, no falta el Fino de Jerez o la Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, el jamón, las gambas, el baile, las sevillanas, las palmas, la guitarra y también, por qué no, la gaita y el tamboril rociero,… y  nunca, nunca  debe faltar «ese caldo del puchero» con un chorreón de vino, capaz de hacernos sentir como nuevos…

La Feria de Abril, también llamada Feria de Sevilla se celebra una o dos semanas después de Semana Santa y empieza el sábado a las doce de la noche, con la popular prueba del alumbrado, con el encendido de su portada de miles de bombillas y farolillos que la convierten  en un ascua de luz, y tras unos interminables días de contento, lujo y señorío, caballistas, amazonas, paseos de caballo y deslumbrantes carruajes, finaliza oficialmente el sábado siguiente a las doce de la noche con un espectáculo de fuegos artificiales a la orilla del Río Guadalquivir.

FOTO REPORTAJE

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